Skip to main content
Uribia, in the north of La Guajira department, Colombia, is the territory on the indigenous Wayuu people. The people here have a major problem with access to water. MSF provides primary health care, sexual and reproductive health care, mental health care and more at the Uribia hospital, and a mobile clinic visits the settlements in the north where indigenous people live with little to no services. Many indigenous Wayuu who were living on their territory that continues into Colombia have crossed over into the Venezuela side. In theory they should be recognized as citizens of both countries, but they have problems accessing health service from the Colombian national system.

An estimated 4 million Venezuelans have left their country since the collapse of its political and economic systems, and at least 1.4 million have come to neighboring Colombia. They are coming from a country where, over the last few years, most people had no access to medicines and essential health services were entirely out of reach. Now in Colombia, they often face the same problem. Legally entitled to receive emergency medical care from the Colombian health system, those services are limited to vaccinations, immediate lifesaving treatment, and deliveries—and many migrants report being turned away from receiving these. Doctors Without Borders/Médecins Sans Frontières (MSF) is working to help cover the huge gaps in health services for Venezuelan migrants. "Because of their living conditions (migrants) suffer pathologies like diarrhea, skin diseases, respiratory infections and have no access to a doctor," said MSF project coordinator Elsa Soto. "So, providing them with access to basic health care is a first step to prevent them from getting worse and ending up in emergency rooms." Soto's teams work in La Guajira department, in Colombia's northernmost tip, and are focussed on primary health and mental health care, as well as sexual and reproductive health care, trying to prevent maternal death and suffering.
Memoria internacional 2019

Colombia

Asentamiento de migrantes procedentes de Venezuela y comunidad indígena wayú, en Uribia, en La Guajira. Aquí, MSF trabaja mediante clínicas móviles. Colombia, agosto de 2019. 
© MSF
Ebola disease in DRC: find out how we're responding
Learn more
MSF en Colombia en 2019 En 2019, resurgió la violencia, con los grupos armados luchando por el control de porciones del territorio. MSF mantuvo su ayuda a las poblaciones desplazadas o confinadas y asistió a la comunidad de migrantes procedentes de Venezuela.
Colombia

En el departamento de Cauca, ofrecimos asistencia de salud mental a la comunidad indígena nasa después de una masacre en la que fueron asesinadas varias personas. En Chocó, nuestros equipos organizaron servicios generales y de salud mental para la comunidad indígena waunana desplazada por enfrentamientos entre grupos armados en el municipio de Docordó. La última semana de 2019, un equipo de MSF que se encontraba en Norte de Santander proporcionó salud mental y general y kits de refugio a más de 100 personas confinadas en una escuela en Hacarí.

Nuestro equipo móvil de respuesta a emergencias se centró exclusivamente en las crisis del departamento de Nariño, uno de los más afectados por la reanudación de los conflictos y la violencia. Ofrecimos atención médica y de salud mental a personas confinadas y desplazadas por los enfrentamientos entre grupos armados en los municipios de Olaya Herrera, Roberto Payán, Magüí Payán y Tumaco, entre otros. También donamos kits de refugio a cientos de familias que se encontraban en asentamientos temporales.

Una vez más, nuestros equipos presenciaron el efecto del desplazamiento y el confinamiento en la salud mental de las personas. El estrés, la preocupación y el miedo se suman a los efectos psicosociales de la exposición a actos de violencia. Además, la falta de respuestas oportunas por parte de las autoridades intensifica la sensación de falta de protección y de incertidumbre.

En Colombia, también abordamos los efectos en la salud mental de las amenazas, los asesinatos selectivos y los desplazamientos intraurbanos relacionados con la violencia urbana. En Buenaventura, seguimos ofreciendo consultas gracias a un teléfono de ayuda especializada y atención integral para víctimas de violencia sexual y para mujeres que buscan la interrupción segura del embarazo.

Asistencia a población venezolana

En este escenario de creciente violencia debida a la implementación poco coherente de los acuerdos de paz, Colombia se ha convertido además en país de tránsito y refugio para millones de personas que escapan de la crisis social, política y económica de Venezuela. De acuerdo con las cifras oficiales, en Colombia hay aproximadamente 1,6 millones de venezolanos y, aunque la mayoría viven en grandes ciudades, miles de personas se han asentado en departamentos cerca de la frontera con Venezuela, como La Guajira, Norte de Santander y Arauca; en estas áreas, afectadas por el conflicto, la respuesta del Gobierno es mucho más limitada.

Para atender las necesidades cada vez mayores de esta población, MSF abrió en los citados departamentos tres proyectos de atención primaria, salud mental y salud sexual y reproductiva; una de las prioridades es atender a mujeres embarazadas y niños menores de 5 años. Nuestros equipos trabajaron en los municipios de Riohacha, Tibú y Tame, y enviaron clínicas móviles varias veces al mes a lugares como Uribía, Maicao y Manaure (en La Guajira), Puerto Santander y La Gabarra (en Norte de Santander) y Saravena y Arauquita (en Arauca).

Durante sus actividades, nuestros equipos observaron las numerosas vulnerabilidades de los migrantes y solicitantes de asilo venezolanos que no han podido regularizar su condición en el país. Además del riesgo de reclutamiento o prostitución forzosos a manos de los grupos armados activos en la zona, esta población tiene serios problemas para obtener asistencia médica, porque la sanidad pública la excluye de todos los servicios salvo los partos, las vacunaciones y las urgencias médicas. También tienen dificultades para acceder a la educación, a un refugio y a un trabajo sin explotación ni peligro.

Marilyn Díaz
According to the UN, Venezuelans around 1.5 million have crossed the border to Colombia, with 600,000 settling in the border departments of La Guajira, Norte de Santander and Arauca. Marilyn Díaz, arrived in Tibú (Colombia) a year and a half ago. She approached MSF because of physical problems and because her son was hardly feeding. She was pregnant and gave birth at the hospital.
Familia venezolana asentada en Tibú, en Norte de Santander. Colombia, mayo de 2019.
Esteban Montaño/MSF

Defender a migrantes y mujeres vulnerables

Nuestro trabajo de incidencia política tiene como objetivo mejorar el acceso de las mujeres a la interrupción segura del embarazo. Como parte de la estrategia, en 2019 publicamos el informe ‘Aborto no seguro, mujeres en riesgo’, que expone las barreras sociales, económicas e institucionales que impiden el acceso a este servicio. El informe destaca que el 88% de las 428 pacientes atendidas por MSF en 2017 y 2018 afrontaron al menos uno de los siguientes obstáculos: sociales (estigmas o acoso por parte de familia y amigos); económicos o geográficos; o falta de información sobre la legislación relacionada. Al 27% de las pacientes que solicitaron un aborto seguro en un centro de salud antes de acudir a MSF se les había denegado esta atención.

MSF ayudó a 460 mujeres en la interrupción del embarazo y acompañó a 120 a realizarse el procedimiento en un hospital público. Atendiendo a las conclusiones de nuestro informe, pedimos a las autoridades sanitarias que garanticen la prevención de los embarazos no deseados, aumentando y simplificando el acceso a servicios de planificación familiar eficaces, con la atención puesta en las adolescentes que viven en la pobreza o en entornos rurales. También reclamamos que prevengan las muertes y otras consecuencias de los abortos no seguros permitiendo que haya servicios integrales disponibles y accesibles para las mujeres y niñas de todo el país que necesiten una interrupción segura del embarazo. 

MSF también solicitó mayor presencia operativa e inversión internacional, en particular en las zonas de conflicto, y más asistencia en las actividades de salud sexual y reproductiva para la población de migrantes.