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Farisai Gamariel, Supervisor of MSF’s Patient support team for MSM, in MSF’s project providing health services for sex workers and men who have sex with men (MSM), Beira, Mozambique
Memoria Internacional 2018

Mozambique

Farisai es supervisor del equipo de apoyo para personas que ofrecen servicios sexuales y hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres en Beira (julio de 2018).
© Sanna Gustafsson/MSF
Ebola disease in DRC: find out how we're responding
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MSF en Mozambique en 2018 En Mozambique, más del 13% de las personas de entre 15 y 49 años de edad tienen VIH: cerca de 2,1 millones de personas, de las cuales 34.000 también están infectadas con tuberculosis (TB).
Mozambique

Las tasas de VIH y TB de Mozambique son de las más altas del mundo. En 2018, los equipos de Médicos Sin Fronteras en Maputo y Beira se centraron en mejorar la detección y el tratamiento rápido de infecciones oportunistas en personas con VIH avanzado, mediante la implementación de un paquete especializado de atención y apoyo. necesario para quienes van a tener que estar en tratamiento de por vida y también para quienes presentan resistencias a los medicamentos.

El tipo de cáncer que afecta con más frecuencia a las personas con VIH es el sarcoma de Kaposi. En Maputo, hicimos un estudio de viabilidad de la doxorrubicina liposomal, un medicamento más nuevo, que demostró tener mejores resultados que otros tratamientos disponibles. En 2018, tratamos a más de 240 pacientes con este medicamento y empezamos a trabajar para que se reduzca el precio y se actualicen las pautas nacionales de tratamiento.

En 2018, iniciamos el tratamiento de 160 personas con TB resistente a los medicamentos (TB-DR) en seis centros de salud de Maputo; el 70% de ellas recibieron tratamientos menos tóxicos y sin inyecciones. Los resultados positivos preliminares de un estudio de viabilidad de MSF sobre regímenes cortos para la TB-DR han permitido al Ministerio de Salud adoptarlos como política nacional en junio.

Hemos trabajado en colaboración con una organización local para abrir un centro de acogida para personas usuarias de drogas en Maputo. Este centro ofrece diagnóstico y tratamiento del VIH, la TB y la hepatitis C y servicios integrales de reducción de daños (por ejemplo con la distribución de agujas y jeringas); cada día, fueron atendidas un centenar de personas.

También lanzamos un proyecto piloto para prevenir la transmisión de madre a hijo de la hepatitis B en uno de los hospitales más importantes de Maputo. 

En Beira, gestionamos un programa de salud sexual y reproductiva, que incluía diagnóstico y tratamiento del VIH para colectivos vulnerables y víctimas de estigma, como personas que ofrecen servicios sexuales y hombres que tienen sexo con hombres. Además, unas 300 personas perticiparon en un estudio de profilaxis previa a la exposición para evitar que contraigan VIH. 

También dirigimos servicios de salud sexual y reproductiva para niñas y mujeres en un centro de salud local, donde ofrecemos servicios de interrupción segura del embarazo, con el fin de reducir las altas tasas de mortalidad y el sufrimiento que se observa entre las mujeres y niñas que no tienen acceso al aborto seguro.

En 2018, traspasamos nuestro proyecto de VIH en Tete al Ministerio de Salud. Durante 16 años, nuestros equipos han desarrollado enfoques innovadores para ampliar la atención del VIH, como los grupos comunitarios de tratamiento antirretroviral (ARV) o la iniciativa comunitaria para controlar y abordar los problemas de suministro de medicamentos para el VIH y la TB.

La historia de Filipe

“Perdí a mi padre cuando era pequeño. Mi madre es muy mayor y no ha podido mantenerme. No teníamos dinero para comida o para el colegio. Cuando me marché a Beira, empecé como trabajador sexual. Si no hubiera vendido sexo, no habría tenido qué comer. Tras algún tiempo, contraje gonorrea y ningún cliente quería estar conmigo. Fue cuando me puse en contacto con un sensibilizador comunitario de MSF, que me ayudó a ir al hospital. De otra forma, no habría podido, porque no tenía dinero. Después, yo mismo me convertí en sensibilizador de MSF. Ha cambiado mi vida para mejor. Ya no vendo sexo y ahora ayudo a gente que está en la misma situación en que estaba yo”.

Filipe, MSF peer educator MSM and previous sex worker, in MSF’s project providing health services for sex workers and men who have sex with men (MSM), Beira, Mozambique
“I lost my dad early. My mom is very old and has not been able to support me. I didn’t have money to buy food, I didn’t have money to pay for my education. When I moved to Beira, I started working as a sex worker. If I did not sell sex, I wouldn’t have anything to eat. 
After a while, I fell sick with gonorrhoea, no clients wanted to see me anymore. That was when I came in touch with MSF’s community educator, who helped refer me to the hospital. I wouldn’t have gone otherwise, I didn’t even have the money to get there. Eventually, I applied to become an MSF peer educator myself. It has changed my life for the better – now I have stopped selling sex and instead get to help people that are in the same situation that I was in.”
Filipe trabaja ahora como sensibilizador, para promover los servicios sanitarios entre personas de un colectivo vulnerable que conoce bien.
© Sanna Gustafsson/MSF