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Gaza, 14 mai 2018, Manifestation contre l'ouverture de l'ambassade à Jérusalem à gaza, dans la zone de Malaka. 52 palestiniens ont été tués et environ 2410 blessés sont à déplorer.  Les blessés sont évacués.

Gaza, in May 14th, 2018, Demonstration against the opening of the embassy in Jerusalem in Gaza, in the zone of Malaka. 52 Palestinians were killed and approximately 2410 wounded persons are to regret. The wounded persons are evacuated.
Memoria Internacional 2018

Gaza: desbordados por las heridas de bala

Un herido es evacuado de la frontera de Gaza con Israel durante las protestas del 14 de mayo de 2018, en la séptima semana de manifestaciones. Más de 1.300 palestinos resultaron heridos y 60 murieron ese día, cuando coincidieron la inauguración de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén y el 70 aniversario de la declaración del Estado de Israel.
© Laurence Geai
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El enclave palestino de Gaza lleva más de una década sufriendo el bloqueo israelí, periodo durante el cual la población ha pasado por tres conflictos abiertos y por frecuentes estallidos de violencia. La economía está en caída libre y la situación humanitaria no deja de deteriorarse. Israel permite salir del territorio a muy pocas personas y, como la frontera con Egipto también se cierra con frecuencia, la población siente que vive atrapada, y de hecho a menudo lo está.

Las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que han tenido lugar en la frontera casi todos los viernes desde el 30 de marzo de 2018, han sido recibidas a tiros por parte del Ejército israelí. Para finales de 2018, 180 personas habían muerto y 6.239 habían sido heridas de bala, en su gran mayoría en las piernas. Nuestros equipos han visto lesiones muy graves y complejas y han trabajado sin descanso para tratarlas.

Palestinians who have been wounded from Israeli live ammunition as they arrive for post-operative care at the Médecins Sans Frontières (MSF) clinic in Gaza City on June 6,2018. According to Medecins Sans Frontieres (MSF) who operate in Gaza, the Israelis have been using ammunition that causes fist-sized wounds of “unusual severity”.The clinic also treats burn victims such as the little girl who is seen .
(Photo by Heidi Levine/Sipa Press).
El 6 de junio de 2018, palestinos heridos de bala llegan a la clínica de MSF en Gaza para recibir cuidados posoperatorios.
Heidi Levine/Sipa Press

¿Cómo se atiende a miles de personas con heridas que posiblemente requerirán tratamiento durante años? Marie-Elisabeth Ingres describe lo que vio en Gaza en 2018.

“No estábamos preparados para lo que ocurrió. Habíamos visto cada cohete lanzado desde Gaza, cada muerte y cada bombardeo, y nos preguntábamos si se desencadenaría una nueva guerra, una más violenta que la de 2014. Lo que no habíamos previsto era la cantidad de personas que resultarían heridas de bala en las protestas de la Marcha del Retorno. Estas protestas se han convertido en carnicerías, cuya regularidad –mes tras mes– es tan implacable que casi nos hemos acostumbrado.

30 de marzo de 2018. Nos enteramos, estupefactos, de que más de 700 personas han resultado heridas y 20 han muerto por disparos de los soldados israelíes apostados en la valla que separa Israel de Gaza. En ese momento, la maquinaria se pone en funcionamiento para responder a las inmensas necesidades; y desde entonces no se ha detenido. Viernes tras viernes, cientos de pacientes con heridas de bala han sido atendidos en los hospitales del Ministerio de Salud. La mitad han acabado en nuestras clínicas para recibir atención posoperatoria.

Gaza le 16 mai 2018, centre post opératoire de MSF. Chaque jour des blessés par balle de la grande marche du retour, viennent se faire changer les pansements.  Plus de 3600 blessés par balles sont à déplorer depuis le début de la grande marche du retour. Salle d'attente.

Gaza on May 16th, 2018, post-operating centers of MSF. Every day the wounded persons by bullet of the big walking of return, come to be made change bandages. More than 3600 wounded persons by bullets are to be regretted since the beginning of the big walking of return. Waiting room.
Estos heridos esperan a que les hagan las curas, en la clínica posoperatoria de MSF en Gaza (mayo de 2018).
Laurence Geai

Nuestros equipos han trabajado incansablemente para ampliar la capacidad de atención y hemos reclutado a más profesionales y reforzado las formaciones para el personal. Trajimos a cirujanos, anestesistas y otros especialistas para atender la afluencia masiva de heridos. Y a pesar de todo, nuestros centros médicos se vieron pronto desbordados por la cantidad de heridos y la gravedad de sus lesiones.

Al igual que las demás organizaciones humanitarias que trabajan en Gaza, nos preparamos para el 14 de mayo, fecha en la que coincidían varias protestas convocadas con motivo de la inauguración, ese día, de la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén. Fue un lunes negro, un día de guerra. Un día que, a nuestros traumatizados colegas palestinos, les trajo recuerdos del conflicto de 2014.

En mi caso, me recordó a otro día: el 5 de diciembre de 2013, cuando la milicia anti Balaka atacó Bangui, la capital de la República Centroafricana. Me recordó a los muchos cuerpos llegados en unas pocas horas, al agobio de los equipos, al horror ante la tragedia.

En Gaza, a partir de ese lunes, la organización comenzó a trabajar a toda máquina y, salvo por unos pocos momentos de calma, no ha habido reposo desde entonces. Todas las semanas llegan nuevos pacientes, muchos con fracturas abiertas y riesgo de infección, y que necesitarán meses o incluso años de atención médica, cirugías y rehabilitación; algunos quedarán discapacitados de por vida.

Todo esto ocurría en un territorio bloqueado en el que el sistema de salud ya no podía brindar la atención que necesitan estas personas. Los heridos de Gaza llevan mucho tiempo abandonados, simplemente por haber nacido donde nacieron.

Hopital Al Aqsa, au sud de la bande de Gaza, les équipes médicales aidés par MSF opèrent les cas blessés par balle du lundi 14mai 2018. Plus de 3630 personnes ont été blessées par balle lors des marches du grand retour dans la bande de Gaza.

Al-Aqsa hospital, in the South of the Gaza Strip, the medical teams helped by MSF operate the cases hurt by bullets of Monday 14 may 2018. More than 3630 people were hurt by bullets during the walking of the big return in the Gaza Strip.
Un equipo de MSF colaboró con los cirujanos palestinos del Hospital Al Aqsa de Gaza para operar a los heridos (mayo de 2018).
Laurence Geai

Los jóvenes palestinos que vemos en nuestras clínicas han perdido la esperanza, como si no tuvieran futuro. Es posible que algunos hayan sido manipulados por las autoridades para manifestarse en la valla. O puede que simplemente estuvieran protestando contra las injusticias y la falta de libertad. Por todo el mundo, las leyes, las libertades personales y los derechos humanos son ignorados y millones de personas se han convertido en simples peones en juegos políticos en los que tienen poco que decir.

En la actualidad, nuestros equipos siguen haciendo todo lo que pueden para atender a estos jóvenes y evitar que pierdan las piernas, aunque sabemos que solo podremos curar a una pequeña parte, debido a las limitaciones impuestas por el bloqueo israelí y las diferentes autoridades palestinas.

Sentimos pavor a cada momento de tensión, porque tememos que la guerra vuelva a estallar en Gaza, como ocurrió en 2014. Si no es así, quizás podamos atender, antes de que sea demasiado tarde, las complejas necesidades médicas de quienes sufrirán discapacidades por culpa de estas heridas, y que requerirán tratamiento para las infecciones de hueso, cirugía reconstructiva y fisioterapia.

Para tratar heridas graves como las fracturas abiertas, necesitamos cirujanos especializados, especialistas en antibióticos y un nuevo laboratorio. Estamos haciendo todo lo posible por encontrar a estas personas y estos recursos, tanto en Gaza como en el exterior. 

La situación en Gaza nos plantea muchos desafíos humanos, técnicos, logísticos y económicos. Pero nuestro compromiso es ofrecer la mejor respuesta que podamos. No vamos a rendirnos, aunque en estos momentos no tengamos los recursos adecuados, el contexto político no nos favorezca y las necesidades médicas de la gente sean la última prioridad en el orden del día de las autoridades. Nos está costando, pero, si salvamos aunque sea a algunos jóvenes, habremos tenido éxito”.

La historia de Mohamed

“Me hirieron durante la protesta de la Gran Marcha del Retorno del viernes 6 de abril. Sabía que era peligroso, pero fui igualmente; todo el mundo fue. Estaba allí, parado, cuando me dispararon. Sentí que la bala me destrozaba el hueso.

Hasta ahora, me han operado seis veces, incluyendo los desbridamientos* y la operación para cerrar la herida. Más tarde, me dijeron que, cuando la herida cerrara, quizás tendrían que amputarme la pierna.

Al principio, iba a la clínica de MSF todos los días. Ahora voy tres veces por semana para hacer fisioterapia y para que me cambien los vendajes. Cuando salgo de fisioterapia, me encuentro mejor. Tengo menos espasmos y me cuesta menos mover los músculos.

¿Que por qué protestaba? Soy como cualquier palestino: hemos pasado por muchos conflictos con Israel y es interminable. Fui a la frontera a protestar porque estamos en nuestro derecho y porque esta es nuestra tierra. Fui allí solo con ese propósito. No he vuelto. No me puedo mover. Me quedo en casa. Duermo unas horas, pero me despierto por el dolor. Si pudiera recuperar la pierna, quizás podría volver a trabajar y tener un futuro”.

* Eliminación del tejido muerto o dañado de una herida.

Gaza “My hope for the future? I don’t have hope.”

Twenty-eight year-old Mohammed was shot during the ‘Great March of Return’ demonstrations in Gaza. He currently waits to find out whether he will be able to travel to Jordan to receive further treatment for the gunshot wound on his right leg. The surgery he needs is not currently available in Gaza. Without it, he may not regain the full function of his leg and could face a lifetime of disability.
“I was injured during the ‘Great March of Return’ protest on Friday 6 April.
I knew it was dangerous to go, but I went to the protest anyway– everybody did. I was on my way to work and then at the last moment, I changed my mind and decided to go to the demonstration. I was with friends and one of them also got injured. But not as badly as me.
I was just standing there when I got shot. It felt like the bullet shattering my bone. My friend tried to find the missing bits of bone, but he couldn’t.
I was shot in the right lower leg. Now I have nerve damage and bone missing in my leg.
I’ve had six operations so far, including debridement operations and an operation to close the wound. Then I was told I might need to undergo an amputation after closing the wound. At the start, I was coming to the MSF clinic daily to receive treatment. Now I go three times a week for physiotherapy and to have the dressings changed on my leg. After receiving physiotherapy, I feel better. The spasms decrease and moving my muscles is easier.
At first, when I got shot at the protest, I didn’t let anyone come near me because it was too dangerous. Then the ambulance arrived and they took me to hospital.

“I used to be a waiter in a restaurant”

I live with my parents. It was different when I was working, I had some money and could contribute. But now they care for me as best they can. It’s tough.
I haven’t been back to the demonstrations: I don’t move, I can’t move. I stay at home.
It has been four months since I have been shot, and I hope to get a visa to go to MSF’s reconstructive surgical hospital in Amman, Jordan. And then I need permission from Israel to leave Gaza for the treatment.
In Amman I will be able to have a bone graft, where surgeons will replace the missing bone by taking one from my ribs or leg.

“Everything comes in flashbacks when I look at the injury.”

I’m an insomniac now: I sleep for a few hours and then I am woken by the pain.
If I can have my leg back as it used to be, then maybe I can go back to work and have a future. But if not... then I have nothing. My only wish is to have my leg back.
My recovery will take more than a year and half. I still have bullet fragments inside my leg.
It’s really difficult and I feel hopeless. I don’t know my future or what is destined for me. If it will be better or worse... I feel kind of hopeless.
Why was I protesting? I am like every Palestinian – we have been though a lot of conflicts with Israel, and it is never-ending. I went to protest at the border because it is our right and this is our land. I went there only for this purpose.
I would prevent any friends or family from going to the Friday protests, because of everything I have been through.
I enjoy trying to cheer people up with music. That’s the job of musicians in Gaza. I play the organ and the drums. My uncle is a singer and we used to play together. But we don’t anymore. Not until I recover.
Mohamed, de 28 años, espera para saber si puede viajar a Jordania para hacerse la cirugía que necesita para recuperar el uso de su pierna. Gaza, septiembre de 2018.
© Alva Simpson White/MSF

Abu Hashim, fisioterapeuta de MSF, explica la herida de Mohamed

“Fracturas como la de Mohamed ocurren a consecuencia de un traumatismo de gran impacto y fuerza. El tejido blando ha quedado destruido y el hueso está destrozado. También hubo que realizarle un injerto de piel. Pero lo más complicado en su caso es que el nervio peroneo común está completamente seccionado, lo que causa que el pie cuelgue; le impide andar con normalidad y probablemente le causará una discapacidad de por vida. La fisioterapia le resulta muy dolorosa, pero es esencial para impedir la rigidez de las articulaciones y para que mueva los músculos”.

Radiografía de la pierna de Mohamed La pérdida de hueso es demasiado grave para que la fractura sane por sí sola. De momento, la pierna se sostiene con un fijador externo. Mohamed necesitará muchas operaciones, incluyendo de cirugía reconstructiva, escasamente disponible en Gaza.
X-Ray of Mohammed’s leg sustained on Friday 6th April during the ‘Great March of Return’ demonstrations in Gaza. The bone loss has created a gap that is too big for the fracture to heal by itself and requires multiple surgical interventions including a bone graft. This surgical procedure is not currently accessible in Gaza. Without the surgery his limb is non-functional and cannot carry any body weight.  The metal external fixator seen in the x ray is a stabisiling frame screwed into the bone to keep the separate pieces in place. Without the right treatment the risks of infection and amputation increase.

“The bone in Mohamed’s right leg has been shattered into multiple pieces. Fractures of this degree occur after high-impact trauma and considerable force. The soft tissue has been destroyed and the bone shattered. He has also had a skin graft. But the most complicated thing about Mohamed’s injury is that his common peroneal nerve is completely cut, making his foot drop, which means he is not be able to walk properly and might be disabled for life. He will have to use a walking stick to keep his foot up. The nerves are also infected in his leg. The physiotherapy is very painful for him, but vital to avoid joint stiffness and to move the muscles.”
Abu Hashim, MSF physiotherapist in Gaza.
An X-ray of Mohammed’s right leg, held together by an external fixator. Injured five months previously, the loss of bone is too great for the fracture to heal by itself. It will require multiple surgical interventions, including reconstructive surgery, a type of care available only to a tiny number of people in Gaza.
© Alva Simpson White/MSF