Skip to main content
MSF has presence again in El Salvador with projects in San Salvador and Soyapango. Teams work in basic health care and mental health in areas of the cities affected by high levels of violence. Invisible borders erected by the different gangs and constant clashes with security forces limit people’s mobility and prevent them to reach health centres or hospitals.
Memoria Internacional 2018

El Salvador

En San Salvador, MSF ofrece salud médica y psicológica en zonas afectadas por la violencia (junio de 2018).
Ebola disease in DRC: find out how we're responding
Learn more
MSF en El Salvador en 2018 Médicos Sin Fronteras regresó a El Salvador en 2018 para mejorar el acceso a la atención médica y psicológica en las comunidades afectadas por la violencia.
El Salvador

Desde 2015, El Salvador se clasifica entre los países con las tasas de homicidios más altas del mundo; además, se estima que una media de 13 mujeres son víctimas de violencia sexual cada día. Los conflictos entre bandas rivales y los enfrentamientos entre ellas y contra las fuerzas de seguridad crean fronteras invisibles, que limitan la movilidad de las personas y la posibilidad de que los servicios de salud lleguen a ellas. 

Por esta razón, pusimos en marcha un servicio de clínicas móviles en zonas donde el acceso a la atención médica se ve especialmente afectado por la violencia y la falta de seguridad. Además de atención primaria y salud mental, los equipos brindaron salud sexual y reproductiva y dirigieron actividades comunitarias, que incluyeron grupos de apoyo locales y promoción de la salud. 

Trabajamos en Soyapango con la organización sin ánimo de lucro Comandos de Salvamento; las ambulancias medicalizadas de MSF ofrecieron atención de urgencia y llevaron a cabo un promedio de 100 derivaciones hospitalarias al mes en lugares que otros transportes sanitarios consideran peligrosos.

También trabajamos junto con instituciones nacionales y otras ONG en refugios para migrantes, desplazados o retornados salvadoreños, que habían intentado escapar de la violencia, la pobreza o una combinación de ambas.

Para finales de año, nuestras actividades habían llegado a 11 distritos de San Salvador y Soyapango, y permitieron a los equipos médicos del Ministerio de Salud reanudar los servicios en otras áreas. 

En 2018, más de 9.300 personas participaron en nuestras actividades comunitarias y casi 600 se beneficiaron de nuestros servicios de salud sexual y reproductiva. Proponemos que se trate la violencia sexual como una emergencia médica y que se brinde atención integral para proteger a las víctimas de un mayor sufrimiento.