Skip to main content
Surgeons at the Rutshuru General Reference Hospital cauterize a wound of a young gunshot victim.
Cirujanos cauterizan la herida de bala de un paciente en el Hospital General de Referencia de Rutshuru. República Democrática del Congo, agosto de 2025.
© Sam Bradpiece/MSF

Resumen del año 2025

Cirujanos cauterizan la herida de bala de un paciente en el Hospital General de Referencia de Rutshuru. República Democrática del Congo, agosto de 2025.
© Sam Bradpiece/MSF
Ebola disease in DRC: find out how we're responding
Learn more

La magnitud de las necesidades de las poblaciones —ya sea por guerra, inestabilidad interna, brotes de enfermedades o dificultad para acceder a atención médica— se puso aún más de relieve en 2025 en medio de un clima de recortes en la ayuda y una retórica antihumanitaria. En un acto continuo de solidaridad, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) de todo el mundo trabajaron para ayudar a poblaciones de 72 países.

Amenazas a la respuesta humanitaria

Los fondos humanitarios habían empezado a disminuir en los años anteriores a que Estados Unidos (EE. UU.) congelara la ayuda exterior de forma repentina en enero de 20251,  coincidiendo con el inicio del segundo mandato del presidente Trump, antes de proceder a recortar su presupuesto de ayuda. El Gobierno de EE. UU. eliminó fondos indispensables para el Fondo Mundial, Gavi y PEPFAR2 y cerró USAID3,  lo que supuso un recorte en el apoyo a programas de salud que salvan vidas. Otros gobiernos también recortaron sus fondos para la ayuda.

MSF no se vio directamente afectada desde el punto de vista económico por los recortes de fondos. Sin embargo, nuestros equipos pasaron la mayor parte del año intentando entender y sortear los desajustes, mientras las organizaciones de nuestro entorno cerraban o reducían sus actividades. En algunos lugares y consecuentemente, la demanda de nuestros servicios aumentó.

En Somalia, la interrupción de la ayuda paralizó los envíos de leche terapéutica durante meses. Como consecuencia, la cantidad de niños y niñas con desnutrición grave hospitalizados en centros apoyados por MSF aumentó un 73% en los primeros nueve meses de 2025, en comparación con el mismo periodo de 2024. En República Democrática del Congo (RDC), hicimos compras imprevistas de medicamentos antirretrovirales para suministrárselos a algunos grupos de personas con VIH tras la interrupción de sus programas de tratamiento y de profilaxis posterior a la exposición del VIH, utilizada para tratar a víctimas y supervivientes de violencia sexual, después de que el desmantelamiento de USAID provocara la cancelación de un pedido de 100.000 kits para casos de violación.

A mother playing with her kid in Phase 2 of MSF’s Inpatient Therapeutic Feeding Center (ITFC) at Kule Refugee Camp for children who are recovering from severe acute malnutrition. August 2025, Gambella , Ethiopia 

“We tried everything, but our child kept getting worse”.  

Testimony from Nyauahial Puoch, mother of 17-month-old Nyakhan, treated at MSF’s inpatient therapeutic feeding centre (ITFC) in Kule. 

My daughter Nyakhan is 17 months old. On July 7, she became very sick—she had a fever, diarrhoea, and vomiting for three days. We tried to care for her at home. We even tried giving her milk, but she wouldn’t take anything. That’s when I knew it was serious. 

I have five children. This is the first time one of them has been malnourished. We’re receiving food distributions including maize, wheat, and sorghum, but it’s only once a month, and it never lasts until the next round. Food is scarce, and the children are hungry before the month ends. 

Before, we used to get more. Now, the packages have been reduced by half, and some items have stopped coming altogether. The reductions began last year, but in the past four months things have gotten even worse. Everyone is struggling. Once the distributions are done, there’s nothing left, and people don’t know where else to turn. 

We have a small piece of land, but it’s not enough. My husband doesn’t have a job. I tried taking Nyakhan to another camp when she got sick, but many of the health services there have been reduced. We were very worried.
Nyauahial Puoch juega con su hijo, Nakhan, en el centro de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados de MSF en el campamento de refugiados de Kule. El personal de MSF trató a Nakhan por desnutrición, ya que los recortes de la ayuda humanitaria habían provocado la reducción, e incluso la suspensión total, de la ayuda alimentaria para las personas de la región de Gambella. Etiopía, agosto de 2025.
Ehab Zawati/MSF

Sudán: la peor crisis humanitaria del mundo

En abril, se cumplieron dos años del estallido del conflicto en Sudán entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y sus aliados. Ambos bandos cometieron atrocidades, sobre todo en Darfur. A pesar de las advertencias previas de MSF y otras organizaciones durante meses, las escenas posteriores a la limpieza étnica llevada a cabo por las FAR en el campamento de personas desplazadas de Zamzam y en la cercana ciudad de El Fasher fueron particularmente espantosas.

Aunque pudimos recuperar el acceso a la capital, Jartum, la situación de la población en muchas partes del país seguía siendo terrible, ya que el sistema sanitario ha colapsado y hay pocas organizaciones humanitarias presentes. Nuestros equipos respondieron a elevados niveles de desnutrición y problemas de salud mental, así como a terribles casos de violencia sexual. La crisis no está contenida en Sudán: cientos de miles de personas han huido a los países vecinos de Chad y Sudán del Sur, donde también trabajamos.

Sin embargo, nuestros esfuerzos en Sudán a menudo se vieron limitados por los altos niveles de violencia en algunos lugares o por exigencias burocráticas que dificultaban el transporte de personal y suministros. En Zalingei, los casos de sarampión aumentaron en el último trimestre del año por la falta de distribución y coordinación de vacunas. Todo ello se traduce en una respuesta humanitaria insuficiente, lo que convierte a Sudán en la peor crisis humanitaria del mundo.

Staff at MSF warehouse carrying food items to the truck in order to transport to food distribution site in Nyala/South Darfur
El personal de un almacén de MSF transporta alimentos hacia un camión con destino a un punto de distribución de alimentos en Nyala, Darfur del Sur. Sudán, febrero de 2025.
Abdoalsalam Abdallah

Genocidio en Gaza 

En la Franja de Gaza (Palestina), Israel continuó con lo que ahora se describe ampliamente como un genocidio en represalia por los horrendos atentados cometidos por Hamás en octubre de 2023. Las fuerzas israelíes siguieron matando a palestinos, desplazándolos de sus barrios y negándoles el suministro suficiente de alimentos y agua, así como acceso a atención médica. Las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad de Gaza y del norte de la Franja se deterioraron aún más en septiembre, al quedar atrapados en “un asedio dentro del asedio”.

A finales de mayo, se puso en marcha la Fundación Humanitaria de Gaza, una iniciativa de Israel y Estados Unidos, como parte de un intento cínico y degradante de brindar “ayuda”. Sus lugares de distribución de alimentos pronto se convirtieron en escenas de matanza, ya que unas 2.600 personas fueron asesinadas y miles más resultaron heridas4. Atendimos a muchas personas heridas o traumatizadas por lo que habían visto. 

Nuestros equipos en toda la Franja adaptaron rápidamente nuestra respuesta a medida que se desplazaban los frentes de combate o se recibían órdenes de evacuación. Sin embargo, ni siquiera los centros de atención médica se salvaron: las fuerzas israelíes atacaron hospitales, matando personal. Seis de nuestros colegas fueron asesinados en Gaza en 2025, lo que sumó un total de 15 personas desde octubre de 2023. Lamentamos profundamente su pérdida. 

A pesar del alto el fuego del 11 de octubre de 2025, Israel sigue matando a personas y atacando infraestructuras civiles, e impide la llegada de ayuda a Gaza. 

After Israeli forces opened fire at people in one of the GHF distribution sites, At MSF health centre Al Mawasi we are receiving patients with injuries including the dead while trying to get food for their families in Gaza.
El personal del centro de salud de MSF en Al-Mawasi atiende a pacientes heridos después de que las fuerzas israelíes abrieran fuego contra personas que intentaban obtener alimentos en un punto de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza. Palestina, agosto de 2025.
Nour Alsaqqa/MSF

En Cisjordania, la violencia y la expulsión de palestinos de sus tierras —calificadas de limpieza étnica— se intensificaron, mientras Israel ampliaba los asentamientos y destruía campamentos de personas refugiadas y viviendas. Miles de personas fueron desplazadas por la fuerza y se les impidió recibir atención médica, incluido el apoyo psicológico que tanto necesitaban para hacer frente a las extremas dificultades de su vida cotidiana.

El 30 de diciembre, Israel informó a 37 ONG, entre ellas MSF, que su inscripción para trabajar en Palestina había caducado. Las autoridades israelíes nos acusaron de no cooperar con ellas en la inscripción, a pesar de que los nuevos procedimientos pondrían en peligro a nuestro personal y de que intentamos colaborar con ellas, sin éxito, durante muchos meses. A fin de año, Israel promovió una campaña de difamación contra las organizaciones humanitarias, en la que MSF fue el principal objetivo, en un intento de restringir arbitrariamente el acceso de la población palestina a la ayuda y de quitar a los testigos independientes que trabajaban en el terreno.

La guerra en Gaza ha tenido repercusiones en todo Oriente Próximo, con una creciente inestabilidad en Yemen, e Israel sigue bombardeando el sur del Líbano a pesar del alto el fuego de noviembre de 2024.

Respuesta a los traumas duraderos de los conflictos

La guerra en Ucrania no dio señales de remitir en 2025. Los ataques con drones y los bombardeos rusos dirigidos contra edificios civiles e infraestructuras energéticas aumentaron, lo que dejó a la población expuesta a temperaturas gélidas durante los meses de invierno. Sin un alto el fuego a la vista, seguimos ocupándonos de los traumas físicos y psicológicos de la población, al tiempo que nos adaptamos constantemente a los cambios de frentes de combate.

Desde la caída del régimen de Assad en Siria en 2024, MSF ha podido volver a zonas del país a las que no se había podido acceder durante una década. Nuestros equipos están ayudando a restablecer los servicios sanitarios y a responder a las necesidades urgentes de las personas que siguen afectadas por combates esporádicos

Crisis olvidadas

La situación en Sudán del Sur se deterioró drásticamente a lo largo del año, al reanudarse el conflicto en el país. Hubo personas que se quedaron desamparadas en medio de la crisis, dado que el foco mundial y los fondos se destinaron a otros lugares. Las comunidades sufrieron desplazamientos, inundaciones, desnutrición y varios brotes de enfermedades, incluida la epidemia de cólera más grande de la historia del país.

La disminución de la asistencia internacional ha puesto al límite el sistema sanitario de Sudán del Sur, con una escasez crónica de medicamentos y personal. Para empeorar las cosas, los centros y el personal sanitarios han sido blancos del conflicto. En 2025, sufrimos nueve ataques contra nuestros centros y nuestro personal en los estados de Ecuatoria Central, Jonglei y Alto Nilo. Los hospitales de Ulang y Old Fangak se vieron obligados a cerrar, y el personal de nuestros centros de Pieri y Lankien, en Jonglei, tuvo que ser evacuado tras ataques aéreos.

En Puerto Príncipe, la capital de Haití, sigue reinando la anarquía cuatro años después del asesinato del presidente Moïse. La población sufre una violencia atroz a manos de las pandillas y la policía, y tienen demasiado miedo a salir de casa para recibir atención médica. La violencia sexual se utiliza sistemáticamente para aterrorizar a mujeres y niñas: por ejemplo, la cantidad de víctimas y supervivientes atendidas en nuestra clínica Pran Men’m casi llegó a triplicarse entre 2021 y 2025.

Mantuvimos las actividades en la medida de lo posible, a pesar de un ataque deliberado contra un convoy de nuestras ambulancias y de intensos combates cerca de nuestros centros, pero nos vimos obligados a suspender el trabajo en Turgeau en marzo y en Carrefour en abril. En octubre, tomamos la difícil decisión de cerrar definitivamente nuestras actividades en Turgeau por la inseguridad, lo que redujo aún más el acceso de la población a la atención médica. 

People from the frontline areas arrive at the transit centre for IDPs in Dnipropetrovsk region (eastern Ukraine). They usually spend a few days here before moving further west. The Médecins Sans Frontières mobile clinic comes here twice a week. Our doctors and nurses examine patients. They often have chronic illnesses, and some of them arrive with injuries from the hostilities. Our health promoters and psychologists also work with patients to identify their needs and provide psychological support.
Dentro del centro de tránsito de la región de Dnipropetrovsk, un miembro del personal de MSF se sienta con personas desplazadas de zonas cercanas a la línea del frente. El personal de MSF examina a los pacientes y les brinda apoyo psicológico en este centro. Ucrania, julio de 2025.

El prolongado conflicto en el noreste de RDC continuó en 2025. Esto provocó repetidas oleadas de desplazamientos y un drástico aumento de las necesidades básicas a medida que el grupo armado M23 avanzaba rápidamente por las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur.

Lamentablemente, el personal de MSF no fue inmune a la violencia: en cuatro meses, tres de nuestros colegas fueron asesinados a tiros en Kivu Norte. Los acuerdos de paz tuvieron poco efecto o ninguno, y los combates continúan.

En Myanmar, otro país alejado del foco internacional, persistieron los enfrentamientos en varias zonas, incluido el estado de Rakáin. En diciembre, decenas de personas fueron asesinadas cuando un concurrido hospital en Rakáin fue bombardeado. En mayo, un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió el centro del país, lo que dejó más de 5.000 muertes y miles de personas heridas y desplazadas. Nuestros equipos respondieron brindando atención médica y de salud mental, así como actividades de agua y saneamiento.

La campaña de violencia contra los rohinyá continuó en Myanmar. Quienes aún viven allí se enfrentan a fuertes restricciones de movimiento y luchan por obtener incluso atención médica básica. Para el millón de rohinyá que viven en los campamentos de personas refugiadas de Cox’s Bazar (Bangladesh), las condiciones de vida inhumanas se ven agravadas por los recortes de fondos.

Adaptación de las actividades para las personas desplazadas

A finales de 2025, redujimos o concluimos la mayoría de nuestros proyectos relacionados con la migración en Centroamérica, incluidos los de México, Panamá, Guatemala y Honduras. Los cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos y de algunos países centroamericanos provocaron una reducción considerable de la cantidad de personas que se dirigían al norte durante el año.

En Europa, nuestros equipos siguieron trabajando con personas migrantes y solicitantes de asilo en Grecia, Italia, Francia, Bélgica, Serbia y Polonia. Nos pronunciamos sobre las políticas migratorias inhumanas implementadas por algunos de estos países y por la Unión Europea. En Polonia, instamos a las autoridades a defender el derecho de las personas a solicitar asilo en territorio polaco mientras que en Francia pedimos el reconocimiento y la protección de los menores.

The young migrants are  working at the psycho-educational laboratory: through colours, they talk about the emotions they feel, learning to recognise and represent them. Each colour represents a different emotion, and the kids colour their hands according to what they feel. Many of the young people often express their happiness at having survived the difficult journey, but also their fear of being separated from their travelling companions, or not finding work, and of not being able to support their families.
Un niño dibuja durante actividades de salud mental en Agrigento. A través de los colores y los dibujos, los niños en movimiento expresan las emociones que sienten. Italia, septiembre de 2025.
Giuseppe La Rosa/MSF

Nuestro trabajo en Libia, y el de otras organizaciones que trabajaban en migración, fue suspendido por las autoridades, lo que dejó a cientos de migrantes olvidados en manos de traficantes.

En noviembre, reanudamos nuestras operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central, la ruta migratoria más mortífera del mundo5, con un barco nuevo y más rápido, el Oyvon. Nuestros equipos también trabajaron en Senegal y Mauritania para ayudar a personas desplazadas en la peligrosa ruta de África occidental/Atlántico, en dirección a las islas Canarias.

Respuesta a peligros naturales

A lo largo del año, también ayudamos a personas afectadas por peligros naturales. En noviembre y diciembre, trabajamos por primera vez en Jamaica, en respuesta a la devastación causada por el huracán Melissa. MSF brindó atención médica de emergencia, rehabilitó centros sanitarios dañados y restableció los servicios de agua, saneamiento e higiene en toda la maltrecha isla. Tras evaluar la situación en Cuba, donó suministros de medicamentos esenciales.

En octubre, brindamos asistencia médica y logística de emergencia tras el paso del huracán Priscilla por México. En Sri Lanka, trabajamos para restablecer la atención médica básica y las actividades de agua y saneamiento después de que el ciclón Ditwah causara inundaciones y deslizamientos generalizados en noviembre.

Lucha contra enfermedades

Por tercer año consecutivo, respondimos a brotes de cólera a gran escala, una enfermedad mortal pero totalmente prevenible, que una vez más se ha cobrado la vida de miles de personas en todo el mundo. Nuestros equipos trabajaron para contener epidemias en RDC, Sudán del Sur, Sudán, Yemen, Mozambique, Tanzania y toda la región del Sahel. En muchos de estos lugares, los brotes se vieron agravados por los conflictos y los desplazamientos.

En 2025, se lograron avances significativos en el tratamiento de la tuberculosis pediátrica. El proyecto Diagnosticar, Evitar, Curar la Tuberculosis en Niños de MSF (TACTiC, por sus siglas en inglés) pretende reducir la elevada tasa de mortalidad infantil por tuberculosis. A final de año, el proyecto dio a conocer datos de su investigación operacional que demostraron que la implementación de los algoritmos de decisión terapéutica recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) mejora el diagnóstico y permite casi duplicar la cantidad de niños que inician un tratamiento que puede salvarles la vida.  Sin embargo, los recortes de fondos para diagnóstico y tratamiento están poniendo en riesgo estas iniciativas.

Estamos muy agradecidos con nuestros 7,5 millones de donantes, que hacen posible nuestro trabajo, y con los casi 66.000 miembros de nuestro personal, que siguen comprometidos con la prestación de atención y asistencia donde sea que se necesite, a pesar de las continuas amenazas a las actividades humanitarias en todo el mundo. 

*Directores de Operaciones de MSF: Dr. Ahmed Abd-elrahman, Akke Boere, Renzo Fricke, Mahama Gbane, William Hennequin, Kenneth Lavelle, Mari Carmen Viñoles Ramon.