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An MSF motorbike driver is stuck in the ankle-deep mud while carrying the provisions for the hospital in Numbi. During the rainy season it can take up to a day to reach Numbi from Bukavu, 160 kilometres away.
Memoria Internacional 2018

República Democrática del Congo

Un equipo de MSF lucha por llegar con suministros al hospital de Numbi, en Kivu Sur (abril de 2018).
© Marta Soszynska/MSF
Ebola disease in DRC: find out how we're responding
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MSF en República Democrática del Congo en 2018 La población de República Democrática del Congo (RDC) lleva décadas soportando crisis y graves limitaciones en la capacidad médica del país. En 2018, se agravó una violencia ya de por sí extrema y los brotes de enfermedades fueron frecuentes.
República Democrática el Congo

En 2018, MSF mantuvo 54 proyectos médicos en 17 de las 26 provincias del país, que ofrecen desde la atención médica más básica hasta nutrición, pediatría, atención a víctimas de violencia sexual y tratamiento del VIH. Además, durante el año, respondimos a nueve brotes de sarampión y dos brotes sucesivos de Ébola, uno de ellos el más grave de la historia del país y que, para finales de 2018, aún seguía activo.

Comunidades desplazadas y de acogida 

Desde 2016, cerca de 1,4 millones de personas han sido desplazadas por la violencia en la región de Gran Kasai. En 2018, en esta región, dimos apoyo a los hospitales de referencia en Kakenge, Kananga, Tshikapa y Tshikula, así como a 35 centros de salud de las zonas aledañas; proporcionamos atención nutricional, pediátrica y materna, cirugía para pacientes traumáticos, atención a víctimas de violencia sexual y servicio de derivaciones. En la zona de salud de Kamonia, en el sur de Kasai, también atendimos a congoleños que habían sido expulsados de la vecina Angola.

En la provincia de Ituri, donde los enfrentamientos entre las comunidades y entre los grupos armados causaron más desplazamientos a gran escala, realizamos más de 80.000 consultas médicas en la ciudad de Bunia y en el territorio de Djugu. También construimos letrinas y duchas, respondimos a brotes de sarampión y cólera, y atendimos a víctimas de violencia sexual. 

Continuamos asistiendo a personas desplazadas por la violencia en 2017 en Kalemie, en la provincia de Tanganyika, mediante el suministro de artículos de primera necesidad y agua, además de prestar atención médica comunitaria y apoyo psicológico. También creamos nuevos servicios de atención primaria y secundaria para víctimas de la violencia y el desplazamiento en Salamabila (en la provincia de Maniema) y en Kalongwe (en Kivu Sur).

Al final del año, enviamos a un equipo de emergencias para asistir a varios miles de personas que huían de la violencia extrema en la región cercana a Yumbi, en la provincia de Mai-Ndombe, en el oeste del país.

Para asistir a los refugiados de República Centroafricana que habían cruzado la frontera hacia el norte de RDC, colaboramos con los hospitales y centros de salud en Gbadolite y Mobayi-Mbongo (en Ubangi Norte) y enviamos clínicas móviles para atender a las comunidades. En Bili, en la misma provincia, trabajamos en los servicios neonatales, pediátricos y de emergencia del hospital y en 50 centros y puestos de salud, con un enfoque centrado en la comunidad.

Hacia el este, a lo largo de la frontera con Sudán del Sur, atendimos a más de 48.000 refugiados en los emplazamientos informales de Karagba y Ulendere.

Mace-Grace (11) recovers in a hospital room on 2 March 2018 in Bunia. She lost her mother, three siblings and her left hand after an attack on her village. Fighting in Ituri province has left thousands of Congolese displaced and some 100 have lost their lives.  PHOTO/JOHN WESSELS
Esta niña de 11 años, que se recuperaba en el hospital de Bunia, resultó herida en un ataque contra su pueblo. Su madre y sus tres hermanos murieron.
John Wessels/MSF

Asistencia en los Kivus

Las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur (en el este) llevan más de un cuarto de siglo atormentadas por el conflicto. Aquí mantuvimos varios proyectos a largo plazo para garantizar la continuidad de la atención, al tiempo que lanzábamos intervenciones de emergencia para atender a poblaciones víctimas del desplazamiento y la violencia. 

En Kivu Norte, nuestros equipos dirigieron programas médicos integrales en Lubero, Masisi, Mweso, Rutshuru y Walikale. Dieron apoyo a los principales hospitales y a los centros de salud periféricos, con atención tanto básica como secundaria: urgencias, cuidados intensivos, cirugía, nutrición terapéutica, salud materna y pediátrica, atención médica comunitaria y actividades externas como la vacunación masiva en zonas de difícil acceso. 

En Kivu Sur, ofrecimos a los refugiados, los desplazados y las comunidades locales tratamiento de la malaria, el VIH, la tuberculosis, la desnutrición, las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades diarreicas. Tuvimos equipos trabajando en más de una decena de centros en toda la provincia, incluyendo en el nuevo centro de salud en Kusisa; fue construido en 2018 y tiene servicios de urgencias, maternidad, pediatría y un quirófano.

A health promoter directs the songs of 25 young mothers and pregnant women in a primary health center in Tshonka, one hour drive from Lulingu. Many have had to walk for hours and will have to do it again when the time comes to give birth. These songs are part of the health promotion sessions that are vital for sharing nutrition messages on how to detect complications and anticipate them. Singing and dancing are used by local midwifes to pass messages on healthy pregnancy and the importance of prenatal care.

In a country without infrastructure, the distance is calculated in days. And it can mean the difference between life and death for moms and babies. 

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Una promotora de salud dirige los cánticos de 25 mujeres embarazadas en el centro de salud de Tchonka. Muchas han tenido que caminar durante horas y lo tendrán que volver a hacer cuando llegue el momento de dar a luz. Estas canciones forman parte de las sesiones de promoción de la salud que son vitales para compartir mensajes sobre nutrición cómo detectar complicaciones y anticiparse a ellas. En un país sin infraestructuras, la distancia se calcula en días. Y para mamás y bebés, puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte.
Una promotora comunitaria utiliza canciones para promover la salud entre las jóvenes madres y la embarazadas. Abril de 2018, centro de salud de Tshonka (Kivu Sur).
Marta Soszynska/MSF

Víctimas de violencia sexual

En Kananga, en la provincia de Kasai Central, atendimos a entre 200 y 250 víctimas de violencia sexual al mes; la mayoría eran mujeres, pero también había hombres y niños.

Además, iniciamos servicios psicológicos y médicos para las víctimas de violencia sexual en un hospital y cuatro centros de salud en Salamabila, en la provincia de Maniema. También ampliamos este tipo de programas en seis centros de salud en Mambasa, en la provincia de Ituri, donde empezamos a probar algunas nuevas aplicaciones de móvil para mejorar la atención que reciben unas 5.500 víctimas de violencia sexual y  pacientes con infecciones de transmisión sexual. 

También dirigimos una clínica para víctimas de violencia sexual en Walikale, en Kivu Norte, donde brindamos salud mental, atención médica y servicios de planificación familiar. 

An MSF nurse checks on cholera patients in an MSF-supported cholera centre on the shores of Lake Albert on 5 March 2018. The town of Tchomia is the one of the main towns for thousands of Congolese IDPs to flee to refugee camps on the shores of Lake Albert in Uganda. After the cholera outbreak in the refugee camps in Uganda, there is a fear of a subsequent outbreak in Tchomia, which would affect thousands of IDPs taking refuge along the shoreline of Lake Albert in DRC.

Approximately 20,000 displaced people are currently sheltering in Bunia town. Most are living with friends and family, whilst around 2,000 are gathered at a temporary site at the regional hospital. MSF is supporting basic healthcare in three health centres in Bunia town, Bigo, Kindia and Lembabo, and is helping refer severe cases to two nearby hospitals. The main illnesses people are presenting with are malaria, respiratory infections and diarrhoea. Teams are also offering mental health consultations, as those arriving in Bunia are traumatised by the violence that have witnessed or been victim of. MSF has undertaken water and sanitation work at the hospital site, including installing a water supply and erecting latrines and showers. Teams have distributed kits of non-food items such as blankets and soap and continue to support the distribution of food such as flour, salt and rice to the displaced. PHOTO/JOHN WESSELS
Un enfermero de MSF hace la ronda en el centro de tratamiento del cólera de Tchomia (marzo de 2018).
John Wessels

Respuesta a epidemias

Responder a las epidemias es una de las actividades principales de MSF en RDC. En 2018, nuestros equipos realizaron evaluaciones y vigilancia epidemiológica en 10 emplazamientos de todo el país, de las que resultaron varias intervenciones de emergencia.

Así, respondimos a nueve brotes de sarampión en las provincias de Alto Uele, Ituri, la antigua Katanga, Kasai, Maniema y Tshopo, donde atendimos a los enfermos y ayudamos al Ministerio de Salud a contener la propagación de la enfermedad. 

También apoyamos al Ministerio en los grandes brotes de cólera que afectaron a muchas áreas, entre ellas ciudades como Kinshasa, Lubumbashi, Gandajika y Mbuji-Mayi. 

En Maniema, seguimos colaborando con el Ministerio en la detección activa de casos y el tratamiento de la enfermedad del sueño (tripanosomiasis africana humana).

El VIH es otra amenaza mortal en el país, con un número alarmante de personas que buscan ayuda médica cuando ya están en un estadio tan avanzado de la enfermedad que tienen que ser hospitalizados o cuando, directamente, ya es demasiado tarde.

Por esta razón, dirigimos un programa importante de VIH en Kinshasa, en el Centro Hospitalario de Kabinda; en 2018, atendimos a más de 2.000 personas, incluyendo a pacientes con VIH avanzado. También colaboramos con los programas de VIH de otros dos hospitales en la capital y gestionamos directamente programas de orientación al paciente en tres centros de salud de la ciudad. Además, ofrecimos apoyo técnico y económico a cinco centros de salud en Goma, entre ellos el Hospital General de Virunga, para mejorar la atención al VIH y aumentar el acceso al tratamiento antirretroviral.

Programas de respuesta al Ébola

Cuando concluía 2018, RDC estaba en medio de su segundo brote de Ébola del año y el más grave de la historia del país.

La epidemia ha resultado ser extremadamente difícil de controlar, a pesar de la masiva movilización de recursos. El enfoque adoptado ha suscitado serias dudas, ya que ha sido incapaz de responder a las expectativas y las necesidades de la gente. La tasa de infección no ha dejado de crecer y las organizaciones implicadas en la intervención siguen esforzándose por ganarse la confianza de la población. A comienzos de 2019, la estrategia de respuesta se había replanteado.

República Democrática del Congo - Ébola

El primer brote de Ébola de 2018 se declaró el 8 de mayo en la provincia de Ecuador, en el noroeste. MSF trabajó junto con el Ministerio de Salud en Bikoro, Itipo, Mbandaka e Iboko: fueron atendidos 38 pacientes confirmados, de los cuales 24 sobrevivieron y pudieron regresar a casa. Otras 120 personas que presentaban síntomas similares a los del Ébola fueron aisladas y examinadas, pero finalmente se confirmó que no tenían el virus. 

Equipos de MSF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud congoleño vacunaron a 3.199 personas con una vacuna experimental aprobada por la OMS para uso compasivo. Solo en las zonas de Bikoro e Itipo, nuestros equipos vacunaron a 1.673 personas que se consideraban más en riesgo de contraer el virus: contactos de pacientes confirmados, contactos de estos contactos, trabajadores sanitarios, personas que trabajaban en los entierros, curanderos tradicionales y taxistas de moto.

El 24 de julio, el Ministerio de Salud declaró el final del brote. Pero la semana siguiente, el 1 de agosto, se declaró una segunda epidemia, esta vez en la provincia de Kivu Norte, en el noreste.Las pruebas de laboratorio determinaron que los dos brotes fueron causados por la especie Zaire del virus, pero de dos cepas diferentes, lo que significa que las epidemias no estaban relacionadas.  

Participamos en la respuesta de inmediato, mediante la investigación de la primera alerta y la instalación de un centro de tratamiento en Mangina, el pequeño pueblo donde se declaró el brote. Después, abrimos un segundo centro en Butembo, una ciudad de un millón de habitantes que más adelante se convirtió en un foco activo de propagación. Poco a poco, aumentamos el nivel de atención y, desde las primeras etapas, pudimos ofrecer los primeros tratamientos terapéuticos potenciales, con un protocolo de emergencia de la OMS. 

Health workers always write their names on their personal protective equipment (PPE) before entering the red zone.
Flora, sanitaria, se prepara para entrar en la zona de alto riesgo del centro de tratamiento de pacientes con Ébola de Butembo (noviembre de 2018).
Alexis Huguet

Al igual que en el brote de Ecuador, colaboramos con la vacunación de los trabajadores de primera línea (sanitarios, enterradores, etc.), mientras que la OMS y el Ministerio de Salud vacunaron a los contactos de los pacientes confirmados y a los contactos de los contactos. También ayudamos en los centros de salud locales para prevenir y controlar las infecciones, mediante la creación de zonas de clasificación y la descontaminación de los centros donde se había informado de un caso positivo. También enviamos un equipo de respuesta rápida para investigar las alertas. 

Al final del año, había más de 600 casos confirmados o presuntos y 360 personas habían fallecido. 

El brote aún no está controlado y la lucha continúa a pesar de los numerosos desafíos. Debido a la aparición de casos nuevos en grupos dispersos, el epicentro se ha trasladado varias veces de lugar. La gran movilidad de las personas en la región y el hecho de que algunos casos nuevos no estén vinculados con ninguna cadena de transmisión previamente conocida hacen que sea aún más difícil rastrear los contactos y controlar la evolución del brote. Además, es una zona de conflicto: la falta de seguridad impide el acceso completo a determinadas áreas y los episodios de violencia han interrumpido las actividades, lo que potencialmente ha causado que la lucha contra el Ébola pierda mucho terreno.

Nuestros compañeros siguen desaparecidos

El 11 de julio de 2013, cuatro trabajadores de MSF fueron secuestrados en Kamango, en el este del país, mientras realizaban una evaluación sanitaria. Nuestra compañera Chantal pudo escapar en agosto de 2014, pero no hemos vuelto a tener noticias de Philippe, Richard y Romy. Seguimos comprometidos con lograr su liberación.