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Yemen, Aden, 16 December 2018 – Inside MSF trauma hospital in Aden. The hospital opened in 2012.
Memoria Internacional 2018

Yemen

El hospital traumatológico de MSF en Adén, en diciembre de 2018.
© Agnes Varraine-Leca/MSF
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MSF en Yemen en 2018 Tras cuatro años de guerra, el sistema de salud yemení está en ruinas. El conflicto se intensificó en el transcurso de 2018, con frentes de combate que cambiaban rápidamente y ataques contra los civiles por todo el país.
Yemen

MSF trabajó en 13 hospitales y centros de salud, y brindó apoyo a más de 20 centros de salud en 12 gobernaciones. Sin embargo, los ataques reiterados contra las estructuras y el personal médico que se repitieron a lo largo del año nos obligaron a suspender actividades en varias zonas. 

La falta de seguridad y las restricciones de acceso también impidió a MSF (y a otras organizaciones) recopilar datos fiables sobre las necesidades nutricionales y humanitarias. Tratamos a 5.700 niños con desnutrición en programas ambulatorios y con hospitalización en las gobernaciones de Hajja, Saada, Amran, Ibb y Taiz; sin embargo, nuestros equipos no observaron signos de una inminente hambruna, pese a lo sugerido por la ONU y otros organismos. 

También se ha tergiversado la cifra de muertos en esta guerra y por tanto su impacto. En 2018, la cifra oficial siguió en 10.000 fallecidos, sin cambios desde 2016, cuando las aproximaciones más realistas (conservadoras incluso) hablan de 60.000. Solo en centros de MSF o apoyados por MSF, fueron atendidas más de 119.000 personas con heridas relacionadas con la guerra y la violencia entre marzo de 2015 y diciembre de 2018.

Atención en el frente de Hudaida 

El 13 de junio de 2018, fuerzas leales al presidente yemení, Abdo Rabu Mansur al Hadi, con el apoyo de la coalición liderada por Arabia Saudí y los Emiratos Árabes (SELC), lanzaron una ofensiva para arrebatar Hudaida a las fuerzas de Ansar Alá. En respuesta a los intensos combates en este frente durante los siguientes tres meses, en agosto abrimos un hospital quirúrgico en Moca. Para finales de año, ya habíamos realizado casi 1.300 intervenciones de cirugía mayor. Además de pacientes con heridas de guerra, recibimos a mujeres embarazadas con complicaciones que requerían cirugía urgente. También hacíamos derivaciones a nuestro hospital traumatológico en Adén, donde en 2018 realizamos más de 5.400 intervenciones de cirugía mayor, el 90% de ellas relacionadas con la violencia.

Después del fracaso de las negociaciones, a mediados de septiembre comenzó una nueva ofensiva contra Hudaida. Los enfrentamientos diarios bloquearon parcialmente la carretera de Hudaida a Saná y despertaron temores de un asedio en la ciudad. En septiembre, comenzamos a proporcionar atención quirúrgica y médica de emergencia en el hospital Al Salajana, en el noreste de la ciudad, después de haber rehabilitado las urgencias y los quirófanos. A principios de noviembre, cuando los conflictos se intensificaron aún más, Al Salajana era uno de los únicos tres hospitales públicos en funcionamiento en la zona. 

Al mismo tiempo, comenzamos a rehabilitar y a hacer donaciones y brindar apoyo técnico a otros hospitales de la gobernación, en Al Udain, Far al Udain y Ad Dahi, debido a que los combates desplazaron a muchísimas personas y las privaron de atención médica. 

A mediados de diciembre, las partes beligerantes acordaron un alto el fuego. El Acuerdo de Estocolmo incluyó un intercambio de prisioneros, la creación de una zona desmilitarizada en el área de Hudaida y la retirada de Ansar Alá. También se creó un comité para debatir sobre el futuro de la ciudad de Taiz que, después de cuatro años, aún está dividida por los frentes y es un duro ejemplo de la necesidad urgente de más ayuda médica.

Yemen, Mocha, 11 December 2018 – Ali (right), 18, comes from a small village in a rural and very poor area near Mawza, a 45 minutes’ drive from Mocha city. Two months ago, he was supposed to meet three friends in a field near his house. As he was late, he started running, and suddenly a landmine exploded. Usually, he is very careful while walking in the field, because he knows landmines were planted in the area when military forces withdrew, a few months ago. There are no specific signs to indicate the presence of landmines in this zone. His right leg was amputated under his knee; he already had a weak left leg because he got polio during his childhood. Since the incident, he is going twice a week to MSF hospital in Mocha to follow physiotherapist sessions with Farouk (left), physiotherapist. From his village, it takes one hour and half to Ali to reach MSF hospital in Mocha.
Ali, de 18 años, perdió la pierna por debajo de la rodilla en la explosión de una mina en Mawza, al este de Moca. Lo atiende un fisioterapeuta de MSF, Faruk.
Agnes Varraine-Leca/MSF

Ataques contra civiles y misión médica

De acuerdo con el grupo de supervisión independiente Yemen Data Project, 17.729 civiles resultaron heridos o muertos en incursiones aéreas de la SELC entre 2015 y 2018 (ambos incluidos); Saada fue la gobernación más afectada en 2018, ya que fue el blanco de 1.306 ataques aéreos (el 39% del total y más que en cualquier otro año desde 2015). Nuestros equipos continuaron trabajando en el hospital Haydan de Saada, que tuvo que ser completamente reconstruido tras el ataque aéreo de la SELC que lo destruyó en 2015. 

El 11 de junio, menos de dos años después del bombardeo del hospital de MSF en Abs (en Hajja), fue bombardeado el centro de tratamiento del cólera de la organización en la misma ciudad; murieron 19 personas y otras 24 resultaron heridas. Era la sexta vez que un centro de MSF resultaba alcanzado desde 2015.

Además, nos vimos obligados a cerrar nuestros proyectos en la gobernación de Ad Dali después de que, en noviembre, la casa de nuestro personal fuese alcanzada por artefactos explosivos dos veces en menos de una semana. Nuestros equipos llevaban trabajando en Ad Dali desde 2012, colaborando con los centros de salud de los distritos de Ad Dali, Qataba, Al Azariq y Damt; en total, atendimos a más de 400.000 pacientes. A fines de diciembre, también finalizamos nuestro apoyo al hospital de Razé, en la gobernación de Saada, debido a la proximidad del frente y al elevado riesgo para pacientes y el personal.

Los vacíos más críticos

El sistema de salud yemení está en ruinas en todo el país, de forma más evidente en las gobernaciones del norte, donde los ataques aéreos de la SELC se intensificaron desde finales de 2017 y hasta bien entrado 2018. 

Parte del personal sanitario se ha marchado, debido al impago de salarios desde agosto de 2016, y hay muy pocos hospitales que aún funcionen. Los yemeníes lo tienen muy difícil para poder comprar productos de primera necesidad, como comida, medicamentos y combustible, debido a la crisis económica. Además, el cierre del aeropuerto de Saná impide a la gente buscar tratamiento en otros países.

En respuesta al enorme vacío en los servicios médicos, que afectan especialmente a las mujeres y los niños, los equipos de MSF proporcionaron atención médica materna y pediátrica en las gobernaciones de Ad Dali, Amran, Hajja, Ibb y Taiz en 2018. 

En la costa occidental, uno de los problemas más importantes en 2018 siguió siendo la falta de capacidad quirúrgica. 

En el tramo de 450 kilómetros que va de Hudaida a Adén (y que representa de seis a ocho horas en coche), el hospital de MSF en Moca es el único centro con quirófano. Entre agosto y diciembre de 2018, nuestros equipos en Moca atendieron a más de 150 personas heridas por minas terrestres, artefactos de fabricación casera y municiones sin explotar. Un tercio de estos pacientes eran niños que estaban jugando en la calle o el campo. En septiembre, un informe de Conflict Armament Research señaló la producción y uso masivo de minas y bombas caseras por parte de Ansar Alá. 

City of Mocha. Rear base of the Yemeni armed forces pro-government, but also their allies, Mocha is a strategic crossroads where roads meet from Hodeidah and Taiz. To the east of the city lies the front line, where fighting is raging and where MSF is supporting two advanced medical posts in the cities of Hays and Mafraq Al Mocha.
The MSF hospital was opened in August 2018 in the city, following the offensive launched by forces backed by the international coalition, led by Saudi Arabia and the United Arab Emirates, to retake the city of Hodeidah, under the control of Ansar Allah. The teams are treating war-wounded from the front lines of Hodeidah and Taiz. They also support pregnant women with complications, whose survival depends on the surgical care provided by our teams.

Ville de Mocha. Base arrière des forces armées yéménites pro-gouvernementales, mais aussi de leurs alliés, Mocha est un carrefour stratégique où se rejoignent les routes venant de Hodeidah et de Taiz. A l’est de la ville s'étend la ligne de front, où les combats font rage et où MSF soutient deux postes médicaux avancés, dans les villes de Hays et de Mafraq Al Mocha.
L'hôpital MSF a été ouvert en août 2018 dans la ville, à la suite de l’offensive lancée par les forces soutenues par la coalition internationale, dirigée par l’Arabie Saoudite et les Emirats arabes unies, pour reprendre la ville de Hodeidah, sous le contrôle d’Ansar Allah. Les équipes y soignent les blessés de guerre venant des lignes de front de Hodeidah et Taiz. Elles prennent également en charge les femmes enceintes présentant des complications, et dont la survie dépend des soins chirurgicaux dispensés par nos équipes.
Un médico de MSF revisa el estado de un paciente ingresado en el hospital de Moca, en noviembre de 2018.
Guillaume Binet/MYOP

Brotes de enfermedades 

Tratamos muchos menos casos de cólera que en 2017, pero las condiciones son aptas para nuevas oleadas de la enfermedad. A finales de 2018, abrimos un nuevo centro de tratamiento del cólera para ocuparnos de un aumento en los casos confirmados y presuntos en Ibb.

En 2018, seguimos recibiendo casos de difteria: atendimos a 570 pacientes en Abs, Ad Dali, Ibb y Taiz. El sarampión también es un problema, especialmente en las gobernaciones de Saada, Hajja y Amran; en 2018, tratamos 1.981 casos. También la vacunación sigue siendo un gran desafío; las campañas masivas se demoraron en varias ocasiones, obstaculizadas por las restricciones de acceso (en especial en las regiones remotas) y la falta de autorización en algunas zonas.